Image Description
Medicina Placentaria

Honrar la placenta es honrar el nacimiento y la sabiduría de la vida misma.

En el útero, templo sagrado donde la vida se enciende, la placenta se desarrolla siendo guardiana del vínculo, mensajera entre dos corazones que laten en un mismo cuerpo.
Nutre, respira junto al bebé y lo protege, mientras ambos crecen en un mismo pulso.
Durante la gestación, crea un puente sagrado entre madre y bebé: nutre, respira, protege y acompaña cada latido.
Después del nacimiento, puede seguir ofreciendo su medicina, honrando el vínculo que los unió y sosteniendo la recuperación del cuerpo y del alma materna.

 

Image Description

Preparados de la placenta como medicina

Existen diferentes formas de preparación, según las necesidades y preferencias de cada mujer:

  • Cápsulas placentarias (placentofagia encapsulada)

    La placenta se deshidrata, pulveriza y encapsula.
    Es la forma más común y cómoda de consumirla.

  • Tintura de placenta
    Se macera un pequeño trozo de placenta en alcohol durante varias semanas.
    Se utiliza en gotas y se conserva durante largo tiempo.

  •  Homeopatía de placenta
    Se elabora una dilución homeopática a partir de un fragmento placentario.
    Puede emplearse en la madre, el bebé o incluso en otros miembros de la familia.

Además de estas formas, existen otras maneras igualmente significativas de honrar la placenta:
puede ofrecerse a la tierra enterrándola en un lugar simbólico, incinerarse como ofrenda o ritual de cierre, o guardarse como recuerdo sagrado del nacimiento.
Cada elección es única y personal, un modo de agradecer y devolver a la vida lo recibido.

También podemos tomar consciencia de nuestra propia placenta, aunque no tengamos memoria ni información sobre ella.
Reconocer su existencia y su papel en nuestra gestación es una forma de sanar y colocar dentro de nuestra historia el origen, la raíz desde la que comenzamos a vivir.

Beneficios atribuidos

Físicos: recuperación más rápida, reducción del sangrado postnatal, aumento de energía, reposición de hierro y proteínas.

Hormonales: regulación natural del estado de ánimo, prevención de la depresión posparto, equilibrio hormonal.

Lactancia: estimulación de la producción y mejora de la calidad de la leche.

Emocionales: sensación de conexión con el parto, empoderamiento, autocuidado y gratitud.

Inmunológicos: fortalecimiento del sistema inmune (aunque los efectos no cuentan aún con respaldo científico concluyente).

Transformar o ritualizar la placenta es un acto consciente, un gesto de respeto y amor hacia el cuerpo y hacia el proceso de dar vida.
Cada placenta encierra una historia, un vínculo irrepetible entre madre e hija o hijo, entre la tierra y el origen.

Reserva tu primera sesión conmigo

Esta primera sesión tiene una duración máxima de 15 minutos y es sin coste para ti
Image Description